|
Por Erick Gutierrez,
Las Escrituras enseñan que no debemos dejar de congregarnos,
pero esa sentencia fue escrita para los hermanos del siglo
primero, cuando los apostoles estaban vivos y corregían los
errores de interpretación de las Escrituras. Sin embargo, hoy
día la situación es distinta, porque estamos viviendo una era de
apostasía que comenzó en el siglo primero y se extiende hasta el
retorno de Yeshúa el Mesías.
Mientras vivían los apostoles, la apostasía era puesta al
descubierto y frenada con argumentaciones bíblicas implacables.
Pero al morir el apostol Juan, alrededor del año 100DC, los
hermanos del siglo II perdieron de vista las enseñanzas
fundamentales de las Sagradas Escrituras. Y aparecieron diversos
personajes influenciados por la mitología griega, las fábulas
judías, y las creencias babilónicas, que se encargaron de fundar
Iglesias Biblico-Mitológicas, mezclando la verdad con mentiras,
mezclando la biblia con idolatría.
Un ejemplo de esto es la doctrina de la trinidad, la cual es
totalmente ajena a la Biblia, porque la Biblia enseña que
nuestro Dios Verdadero es una sola persona (Juan 17:3; 1
Corintios 8:5-7). Esa doctrina fue introducida por los
sacerdotes paganos, los cuales habían adorado una triada de
idolos antes de su semi-conversión al cristianismo, y la mayoría
de esas personas que seguían a los difuntos apostoles se fueron
detras de esos sacerdotes paganos semi-convertidos, comenzando
una era de confusión y apostasía de casi 2000 años de duración.
Desde la muerte del último apostol, Juan, hasta hoy no se ha
levantado ningún nuevo apostol, sino solamente interpretes de la
Biblia, tales como: Pedro Waldo, Martín Lutero, Elena White,
Charles Rusell, y algunos otros. Pero ninguno de ellos enseñó
las doctrinas fundamentales de las Sagradas Escrituras.
Considerando lo dicho en el parrafo precedente, podemos afirmar
que no es necesario congregarse, porque cuando la Biblia dice
que debemos congregarnos, se refiere a congregarse en la Iglesia
Verdadera que existía en el siglo primero, no se refiere a esta
era de apostasía en la que sólo quedan restos de la descendencia
(Apocalipsis 12:17) Es decir, aquellos que guardamos los
mandamientos de Dios, y tenemos el testimonio de Yeshúa el
Mesías. Sin embargo, hoy día, en pleno siglo XXI, faltando pocos
años para el regreso del Mesías, muchas personas se están dando
cuenta de la necesidad de una obra de restauración de las
verdades fundamentales. Eso es lo que estoy haciendo en este
sitio web con la ayuda de decenas de teólogos anónimos que han
colaborado con sus sabios comentarios. Una vez terminada la
Restauración de las Verdades Fundamentales, se puede pensar en
fundar una Iglesia, según la jerarquía revelada en Efesios 4 y 1
Corintios 12, esperando que Yahwéh nos provea de un apostol
enviado directamente por revelación divina.
Algunos se
preguntarán, ¿Si todas las religiones son iglesias de hombres,
que sucede con la doctrina del bautismo? La respuesta es simple:
1º El bautismo lo hace
Yeshúa el Mesias, no los hombres, por lo tanto, no tiene
importancia quien esté frente a tí durante tu ceremonia de
bautismo, lo importante es que haya un arrepentimiento previo,
(Marcos 16:15-16; Hechos 2:38), y
2º En ningún lugar de
la Biblia se prohibe el autobautismo. Porque si todas las
religiones son obras de hombres y los ministros son
autodenominados, entonces, usted mismo(a) puede buscar un
bautisterio, lago, río o playa y sumergirse en el nombre de
Yeshúa el Mesías, de preferencia un bautisterio, porque los rios
y playas son peligrosos. Y respecto a aquellos que se han
bautizado en el nombre de Jesús, considerense bautizados, porque
Dios perdona la ignorancia del pasado.
Los
mandamientos del Nuevo Pacto son las Leyes Morales que existían
antes de Moisés, es decir, todo lo que se puede resumir en AMOR
al prójimo. Los mandamientos del Nuevo Pacto no tienen nada que
ver con la Ley de Moisés, porque en el
Nuevo Pacto la Ley Mosaica la cumplimos al tener Fe en Yeshúa el
Mesías (Romanos 10:4; Galatas 5), y si alguno quiere obedecer
algunos preceptos de la Ley de Moisés, tal como el diezmo o el
sábado, será maldito porque no es lícito obedecer porciones de
esa Ley.
Porque está escrito:
"Maldito todo aquel que
no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la
ley, para hacerlas" (Gálatas 3:10)
Entonces, hermanos míos, no estémos condenando a los mormones,
ni a los testigos de jehova, ni a los solo Jesús, ni a los
católicos, ni a los evangélicos, ni a los mesíanicos, ni a
ningún otro grupo. Mejor, dediquemos nuestras fuerzas a adorar
racionalmente a Yahweh, no dando enfasis a las ceremonias
hipocritas, sino mas bien, a nuestra conducta intachable, tal
como nos enseña Pablo en (Romanos 12) |